Según un informe
de CDC Software, aerolíneas y operadores
turísticos invertirán mas de 250 millones
de euros en el próximo año en la adopción
de nuevos sistemas de comunicación con sus
clientes para la gestión de reclamaciones.
Estas inversiones tienen como objetivo reducir
el volumen de reclamaciones que reciben, el tiempo
de respuesta a éstas, sus costes de gestión y las
consecuencias en pérdida de clientes que ocasiona
una mala comunicación con el cliente.
El informe señala que las reclamaciones cuestan
al sector de las aerolíneas anualmente 6.000 millones
de euros, teniendo en cuenta que su gestión y resolución
tiene un coste medio de 240 € y que el porcentaje
de las mismas sobre el volumen anual del tráfico
aéreo de pasajeros es del 1%. Además, las quejas
provocadas por causas ajenas a las compañías aéreas,
como las provocadas por las nubes de ceniza volcánicas
de Islandia, los temporales de frío o las huelgas,
están ganando importancia frente a las causas internas.
Para el informe el reto de las aerolíneas pasa
por mejorar su capacidad para comunicarse con sus
clientes y de gestionar proactivamente las quejas
y la angustia que provocan estas situaciones extraordinarias
en los viajeros. La razón principal es que el 38%
de los clientes de una línea aérea que obtienen
información puntual tras una reclamación, no sólo
quedan satisfechos y no rechazan a la línea aérea
para sus próximos vuelos, sino que recomiendan la
aerolínea al menos a diez personas de su entorno
y que el 40% que no la reciben no vuelven a comprar
billetes de esa aerolínea. Estos porcentajes cobran
mayor importancia si se tiene en cuenta que captar
un nuevo cliente es diez veces más costoso que mantener
uno existente.
A tenor de los casos prácticos estudiados por CDC
Software, la inversión en modernos sistemas de gestión
de reclamaciones tiene un impacto rápido y directo
en la cuenta resultados de las aerolíneas. Según
sus números la productividad a la hora de resolver
las reclamaciones aumenta en un 40% y el grado de
satisfacción de los clientes en un 5%. Todo esto
se traduce en una mejora media de las ganancias
a corto plazo del 25%.
Según Oscar Pierre, vicepresidente mundial de CDC
Software y presidente de la filial española, “lo
más curioso de todo es que aunque en estos casos
el problema no tiene su origen en las compañías
aéreas, son las que sufren los mayores daños en
costes de operaciones y sobre todo de imagen”. Para
Pierre “no hay excusa para mantener en la ignorancia
y en la oscuridad a los viajeros sobre posibles
cancelaciones o retrasos. A los usuarios –añade
--, les gusta saber que están siendo atendidos,
incluso si lo único que se hace es escucharlos.
Tomar la iniciativa en la comunicación y resolución
de dudas y reclamaciones ayuda a controlar las expectativas
del cliente, su experiencia de una situación de
crisis y su satisfacción”.
Por otra parte, al margen de la penalización económica
que supone el rechazo de los clientes, y los costes
de las reclamaciones, la industria aérea también
ha de asumir las multas impuestas por los organismos
que regulan los derechos de los usuarios. Así, y
a modo de ejemplo, el pasado año, sólo la Financial
Services Authority, organismo del Reino Unido, recaudó
más de 38 millones de euros en este concepto.
Fuente:
www.cibersur.com
