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Las empresas
españolas deberían mirar más
allá de los Pirineos a partir de
2010 para crear una sinergia conjunta con
otras marcas europeas y articular una identidad
que sea sinónimo de valor e innovación.
Fueron las conclusiones del encuentro "Hacia
una política de competitividad internacional
para las marcas europeas".
En este sentido, los
empresarios que participaron apostaron por
crear la etiqueta "Made in Europe",
como un modo de impulsar la competitividad
de las marcas y de gestionar los vectores
de crecimiento y desarrollo.
"Hay que reforzar
la marca europea y el producto europeo,
para que traigan el concepto de una Europa
unida, idea que España tiene que
defender", afirmó Antonio Garrigues,
presidente de Garrigues. "Podemos tener
escepticismo de la capacidad europea de
crear unidad política, pero desde
el terreno de las marcas podemos ofrecer
ideas bonitas".
Según los datos de Interbrand, 35
de las marcas que llegaron a su lista de
las 100 enseñas mundiales son europeas
y se asocian con el valor añadido,
la innovación y la alta tecnología.
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