Los 13 miembros del directorio de GM decidieron
no vender la marca Opel a Magna, tras el acuerdo
anunciado en septiembre, que estipulaba que el 55%
de la refundada división de coches pasaría
a manos del fabricante canadiense, que contaba con
el apoyo de fondos de inversión rusos.
"GM presentará pronto su plan de reestructuración
a Alemania y otros gobiernos y espera tener su favorable
consideración", dijo el presidente ejecutivo
de GM, Fritz Henderson, en un comunicado donde estimó
que la reestructuración tendría un
coste total de 3.000 millones de euros.
El gobierno alemán por su parte declaró
que esta decisión le parecía totalmente
inaceptable y dijo que esperaba que GM presentara
rápidamente un plan de reestructuración
para devolver el préstamo que avalaba la
operación.
"Con esa decisión de ha interrumpido
un proceso de inversiones que se había desarrollado
a lo largo de más de seis meses por todas
las partes implicadas, también GM",
ha señalado Ulrich Wilhelm, ministro de Economía
del país.
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