MARKETING
DIRECTO
La confianza es prácticamente
la base de todas las decisiones de compra
que se toman en el punto de venta. "Si
no se confía en la empresa, los más
mínimos cambios pueden convertirse
en grandes problemas", afirma Norbert
Wittman.
Este experto, presidente
de la junta directiva de la consultora Gruppe
Nymphenburg, explica en su ponencia en el
congreso Neuromarketing Kongress 2009, celebrado
en Munich y organizado por Gruppe Nymphenburg
y la editorial Haufe, cómo la confianza
es un factor decisivo para mantener a los
clientes satisfechos y fieles a un establecimiento.
Según explica
Wittman en este vídeo, "la mayor
parte de los anunciantes miden la satisfacción
y algunos la fidelidad de los clientes,
que son parámetros poco estables
y que cambian muy rápido. Pero muy
pocos hacen caso al valor de la confianza
de los clientes".
Para analizar la influencia
de la confianza en la relación que
establecen los consumidores con los establecimientos
en los que compran, este experto acude al
estudio Trust Research 2009. Este estudio,
realizado por la consultoría especializada
en retail Ebeltoft, analizó la confianza
como factor decisivo para el éxito
en 200 cadenas de establecimientos comerciales
establecidas en once países de Europa,
entre los que está España,
y América. Se encuestó a más
de 10.000 personas.
El índice de
confianza diseñado para el estudio
mostró que, en todo el mundo, los
grandes almacenes son los establecimientos
en los que más se confía;
las tiendas de alimentación, en los
que menos. ¿Cuáles son los
indicadores de confianza, según los
consumidores? Wittman destaca varios testimonios
de clientes respecto a sus establecimientos
de confianza: que se ofrezca lo mejor al
cliente, los buenos precios, que sea un
negocio competente y bien organizado, que
cuente con empleados profesionales y bien
cualificados, que casi nunca decepcione,
que sea honesto y cumpla siempre sus promesas,
y que, en caso de no tenerlo cerca, se eche
de menos.
Estos diversos testimonios
se han concentrado en tres grandes conceptos,
que se sitúan en los distintos ejes
del modelo límbico del neuromarketing:
por un lado, la competencia, situada entre
los ejes de dominancia y equilibrio; y por
otro lado, integridad y simpatía,
ubicadas entre la dominancia y el equilibrio,
en el primer caso, y entre el estímulo
y el equilibrio, en el segundo caso. Norbert
Wittman explica por qué es importante
la confianza: "La confianza hace más
sencilla nuestra vida: nos proporciona seguridad,
social y general, reduce la complejidad
y alienta las expectativas de recompensa".
Por ejemplo, el mapa
de los motores de confianza de Ikea muestra
que el público considera que esta
cadena de establecimientos representa estos
conceptos por encima de la media de las
empresas. En cambio, la cadena de perfumerías
Douglas, aunque también representa
esos valores por encima de la media, en
cuanto a simpatía alcanza el nivel
de la media. MediaMarkt es simpática
y competente, como la media, pero se le
atribuye menos integridad que a la media.
Norbert Wittman señala
que "la peor consecuencia de la pérdida
de confianza es la pérdida del cliente"
y destaca algunos de los hallazgos sobre
la confianza como emotional booster, o ‘acelerador
emocional’, en comercios y puntos
de venta, obtenidos mediante estudios de
neuromarketing. En primer lugar, señala
que el principal motivo por el que un cliente
deja de visitar un establecimiento es la
antipatía del personal, motivo señalado
como decisivo por el 36% de los encuestados
por Gruppe Nymphenburg. Le siguen la falta
de limpieza, la falta de calidad, los precios
demasiado elevados, la falta de visión
de conjunto, la escasa selección
de productos, la lentitud en caja y la ausencia
de ambiente y de presencia.
Los pequeños detalles ayudan a crear
confianza: también la iluminación
y la presentación de los productos
influyen en la confianza de los clientes.
Pero además, también el establecimiento
debe mostrar confianza hacia el consumidor
y no hacerle sentir como un potencial ladrón
con excesivas medidas de seguridad que muestren
desconfianza. Los productos tienen que estar,
dentro de lo posible, al alcance de la mano.
Además, reducir la complejidad también
transmite confianza. Wittman explica, por
ejemplo, cómo funcionan en la mente
del consumidor los productos envasados en
tamaño familiar: "¿Mucha
cantidad? Eso es barato". Y cuando
hay confianza en un establecimiento "casi
nadie mira los precios".
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