Al sur hay también un gran destino de peregrinación católica
que con el tiempo también se ha convertido en un destino turístico.
Se trata del Santuario de Las Lajas. Por dónde está construido
y por el estilo arquitectónico que tiene es una verdadera maravilla
para los ojos, parece sacado de un cuento de hadas o el hogar
de alguna comunidad elfa.
Está en el cañón del río Guaítara a unos 10 kilómetros de la
frontera con Ecuador. Cuenta la leyenda que alrededor de 1754
una mujer indígena y su pequeña hija se toparon con la imagen
de la Virgen del Rosario, camino a Potosí y en plena tormenta.
Para refugiarse de la lluvia buscaron refugio entre los muros
de piedra al lado del camino y estaban allí esperando a que amainara
la tempestad cuando la niña, hasta entonces sordomuda, le dijo
a la madre que veía una pintura en las paredes que la estaba llamando.
Prodigio total, la iglesia convirtió el sitio en santuario.
Primero el santuario fue una simple casa de madera y paja, después
se hizo una capilla de ladrillos con cúpula y todo, después se
amplió el edificio y se construyó una plaza y ya en la quinta
etapa de su construcción es que adquiere el estilo actual. Tal
etapa comenzó en enero de 1916 y se terminó en 1949. Desde 2007
es una de las 7 Maravillas de Colombia. La iglesia es de estilo
neogótico y tiene tres naves que están construidas sobre un puente
con dos arcos sobre el cauce del río.
El puente tiene 50 metros de alto por 20 de largo y 17 de ancho
y el santuario alcanza los 100 metros de alto con la torre. El
techo es de mosaicos de fibra de vidrio y la luz solar se filtra
por ellos. Todos los años hay visitantes pero muy especialmente
llegan en tres momentos: el Jueves Santo, en diciembre y enero
y cada 15 y 16 de septiembre cuando son las fiestas patronales.
Fuente:
diariodeunturista.com
