En la aldea de Cabanamoura, en pleno Camino de Santiago coruñés,
la Casa Perfeuto María, de arquitectura tradicional gallega, tiene
un interior moderno y acogedor, con siete habitaciones (desde
70 e). China Turnes, propietaria y también cocinera, prepara uno
de los mejores gallos de corral al horno de la zona, o pimientos
del piquillo rellenos de marisco, con un precio medio de 18 euros.
No se pierdan la ruta de los faros.
En Teruel, la comarca de Matarraña esconde bellísimos y desconocidos
paisajes, sobre los que se cuelgan las habitaciones de Consolación,
en forma de cubos (desde 135 e) y la preciosa piscina. En el restaurante,
en un antiguo cobertizo, Gonzalo Benavides y Gonzalo Rivière elaboran
platos como la ensalada de mejillones en escabeche cítrico, naranjas,
tomates, cebollas y olivas del bajo Aragón; o las manitas de cordero
con toffee salado de ternera y puré de nabos. Con un precio medio
de 45 euros, merece la pena apuntarse a alguno de sus cursos de
cocina.
En el pueblo madrileño de Chinchón, el reconocido cocinero Faustino
Martín Sanz y su familia regentan el Hotel Spa La Casa del Convento,
un edificio del XVIII, antigua posada de la fruta donde vivió
Lope de Vega, con solo cinco habitaciones (desde 152 e). Faustino
prepara una riquísima merluza al ajo de Chinchón o unas deliciosas
croquetas de setas de cardo (unos 28 euros). Para terminar, un
circuito termal privado con sala de relajación y cromoterapia.
En pleno Valle de Liébana, en Cantabria, con vistas a los Picos
de Europa, la Casona de Cosgaya, del siglo XVI, gira en torno
a la caza. Sus trece habitaciones, con nombres de animales, son
diferentes y confortables (desde 68 e). Gabriel Pérez Maura-Garcíacocina
la caza con buen punto en su restaurante Urogallo, así como los
dos cocidos cántabros: el lebaniego de garbanzos y el montañés
de alubias, con un precio medio de 28 euros. Se puede hacer rutas
a caballo, visitar el Monasterio de Santo Toribio de Liébana o
descansar en la piscina terapéutica, seguida de un masaje de relajación.
Y en la cacereña Aldeanueva del Camino, la Posada Tresmentiras
está rodeada de cerezos, encinas y alcornoques. En este ambiente
de buen gusto, con 12 habitaciones dobles y dos junior suites
(desde 54 e), la cocinera, de origen belga, y Ramón Mirón, el
propietario, preparan una carta de temporada basada en los productos
del entorno, como el queso al horno con pimentón y orégano; o
solomillos de diferentes adobos. Con un precio de 18 euros, se
puede disfrutar también de su magnífica piscina de mármol y sus
líricos jardines, además de visitar el Monasterio de Yuste, Plasencia
o Béjar.
Fuente:
Expansión
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Imagen:
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