“El objetivo es conocer las inquietudes expresadas
por el gobierno brasileño", informaron las
secretarías de Economía y de Relaciones Exteriores
en un comunicado. "El gobierno mexicano no
buscará renegociarlo".
La misión la encabezan el subsecretario de comercio
exterior Francisco de Rosenzweig y el embajador
Rogelio Granguillhome Morfin. El pasado jueves,
Brasil anunció la decisión de revisar los términos
del tratado que libera el comercio automovilístico.
El viernes, los presidentes Dilma Rousseff, de
Brasil, y Felipe Calderón, de México, conversaron
por teléfono y acordaron la visita de una delegación
mexicana al país sudamericano para discutir formas
de equilibrar el comercio de autos.
El pacto está en vigencia desde 2003 y ha crecido
de 1.100 millones de dólares a 2.500 millones de
dólares en el 2011.
La desaparición del acuerdo encarecería los autos
que compra Brasil a México, porque las unidades
pagarían 35% de impuesto a la importación además
del gravamen sobre productos industrializados, que
fue aumentado el año pasado 30% para carros producidos
en el exterior.
Los modelos que Brasil importa de México son los
Nissan March, Tiida y Sentra, así como el Ford Fusion,
el Fiat 500 y el Volkswagen Jetta.
Fuente
www.adnmundo.com
