Cada vez nos damos de alta en más servicios
on-line, redes sociales, aplicaciones en la nube...etc y su principal
consecuencia (además de la ventaja que supone disfrutar de todos
estos servicios), es que más a menudo de lo que nos gustaría reconocer,
acabamos poder olvidar o perder nuestra contraseña de acceso.
De hecho, según afirma hoy el rotativo británico "The Telegraph",
una de cada tres personas acaba por perder sus contraseñas en
Internet.
Internet cada vez tiene más servicios, lo que provoca que los
usuarios cada vez tengan más perfiles y como consecuencias más
contraseñas. El nombre de usuario se puede usar en varios servicios
sin necesidad de cambiarlo, pero en cuanto a la contraseña, los
expertos en seguridad recomiendan no usar la misma en varias cuentas
para evitar que en caso de robo los piratas tengan acceso a múltiples
servicios. El problema es que el volumen de contraseñas generado
hace difícil para los usuarios recordar todas.
La media de contraseñas memorizadas por un usuario de Internet
es de diez. Si tenemos en cuenta que normalmente los usuarios
tienen una o dos cuentas de correo (una personal y otra profesional),
varias redes sociales y varias suscripciones a foros o páginas
especializadas, la cifra no es tan elevada. El estudio, realizado
por la compañía Skrill y publicado por el diario The Telegraph,
asegura que los usuarios tienen serias dificultades para memorizar
todas sus contraseñas.
Uno de cada tres usuarios debe escribir sus contraseñas para
no olvidarse de ellas. Este tipo de prácticas son útiles pero
conllevan riesgos ya que si se escriben en un documento en el
ordenador, si un 'hacker' accede tendría acceso a todas las contraseñas.
Otro tercio de usuarios directamente no son capaces de recordar
todas sus contraseñas. En estos casos, las webs suelen tener un
sistema para recordar el código de acceso o un sistema para validar
la identidad del usuario.
A la hora de crear las contraseñas, un 12 por ciento de los usuarios
utilizan el nombre de sus mascotas para configurar su clave, mientras
que el 10 por ciento usa su fecha de nacimiento. Un grupo más
pequeño, el 9 por ciento, utiliza el apellido de soltera de su
madre.
El estudio de Skrill también ha analizado cuáles son las contraseñas
más difíciles de recordar para los usuarios. El 18 por ciento
ha señalado a su contraseña de Banca online como la más difícil,
seguida de la necesaria para acceder a sitios de compra, un 16
por ciento, y la de los ordenadores del trabajo, para un 7 por
ciento.
Los expertos recomiendan variar con cierta frecuencia las contraseñas
para dificultar a los 'hackers' el intento de acceso a los equipos.
Aunque puedan ser una molestia, las contraseñas se han convertido
en una necesidad para mantener los equipos seguros.
Fuente:
www.muypymes.com