"Acordamos
una amplia variedad de pasos, incluidos elementos
significativos en servicios financieros, energía
y ambiente, así como aviación
civil", dijo Henry Paulson, secretario
del Tesoro (ministro de hacienda) de Estados
Unidos.
Paulson y el viceprimer
ministro chino Wu Yi copresidieron la conferencia
intergubernamental Diálogo Económico
Estratégico Estados Unidos-China.
Docenas de altos funcionarios
de ambos países participaron en las
discusiones, acordadas por primera vez en septiembre
de 2006 bajo presión de legisladores
estadounidenses descontentos con el creciente
déficit.
Entre las medidas anunciadas
figura un tratado entre el Banco de Comercio
Exterior (ExIm Bank) de Estados Unidos y el
de China para comenzar a conceder garantías
de préstamos para exportaciones a gran
escala de bienes de capital de Estados Unidos
a China.
Estas medidas conjuntas
parecen diseñados para convencer al
Congreso legislativo estadounidense de que
los acuerdos redundarán en la creación
de empleos en el sector exportador.
Beijing también
acordó permitir la instalación
de nuevas firmas extranjeras de valores y la
reanudación de las licencias para esas
firmas, incluidas empresas de riesgo compartido,
en el segundo semestre de 2007.
China admitirá inmediatamente
la oferta por parte de bancos de capitales
extranjeros de sus tarjetas de crédito
y de débito, lo que permitirá a
bancos de Estados Unidos ofrecer una amplia
gama de servicios en la moneda local y competir
con los chinos que actualmente ofrecen esos
servicios.
Beijing también
aceptó ampliar la variedad de servicios
ofrecidos por firmas de seguros de Estados
Unidos que ya trabajan en China, y las autorizará a
incrementar la cantidad de capital que administran
para inversiones.
Los dos países
anunciaron trabajos conjuntos hacia una mayor
cooperación energética, incluido
el desarrollo de tecnologías limpias.
En las reuniones, Washington
continuó presionando a China para que
acepte sus criterios en materia de derechos
de la propiedad intelectual, un punto especialmente
delicado para los legisladores estadounidenses.
Trascendió un acuerdo
de intercambio de información sobre
requisas de mercadería falsa, y mejoras
en la aplicación de los derechos de
la propiedad intelectual en China.
Ambas partes acordaron
que China concederá a las firmas de
transporte de carga estadounidenses "un
acceso virtualmente irrestricto a los mercados
chinos", levantando todos los límites
impuestos por Beijing a la cantidad de naves
cargueras que conecten los dos países
en 2011.
"Aunque tenemos mucho
más por hacer, nuestros esfuerzos arrojaron
resultados tangibles", dijo Paulson. "Estos
resultados son como postes indicadores en la
carretera estratégica a largo plazo,
construyendo confianza y alentándonos
a continuar avanzando juntos."
Pese al ánimo positivo
que cerró las reuniones, el encuentro
se celebró con un telón de fondo
de dura retórica del Congreso legislativo
estadounidense en su prédica por "nivelar
el campo de juego" y corregir el desequilibrio
comercial bilateral.
El senador demócrata
Byron Dorgan presentó, incluso, un proyecto
de ley que, de aprobarse, implicaría
la ruptura de las relaciones comerciales normales
con China.
Los legisladores quieren
que China fortalezca sus normas de protección
a la propiedad intelectual y elimine los subsidios
a sus compañías, los cuales perjudican
a las empresas estadounidenses. También
pretenden una pronta apreciación de
la moneda china, el yuan, para mejorar sus
términos de intercambio.
Justo antes de que comenzaran
las conversaciones, el 18 de este mes, 21 líderes
del Congreso, incluido el presidente del Comité de
Finanzas del Senado, Max
Baucus, urgieron en una carta al vicepresidente
chino acciones inmediatas para satisfacer las
preocupaciones estadounidenses.
"Durante mucho tiempo
se prometieron avances en muchas áreas",
y todavía no se cumplieron, dijeron
los legisladores, advirtiendo que no actuar
podría "debilitar las relaciones
entre nuestros dos países".
El gobierno de George
W. Bush se ha resistido a tomar medidas duras
contra China por temor a que sean contraproducentes.
Pero funcionarios del área comercial
del gobierno sucumbieron a la presión
del Congreso en febrero y anunciaron demandas
ante la Organización Mundial del Comercio
(OMC) por "subsidios ilegales".
Washington considera que
Beijing usa sus leyes tributarias y otros medios
para promover sus exportaciones y discriminar
las importaciones de bienes manufacturados
estadounidense.
"El supuesto de que
China está engañando a Estados
Unidos a expensas de sus empleos se fortalece
a medida que el déficit alcanza nuevos
picos", dijo James Dorn, experto del centro
académico liberal Instituto Cato.
"El peligro es que
la presión conduzca a legislación
proteccionista que bloquee el comercio bilateral
y dañe la economía mundial",
advirtió Dorn.
Fuente: Inter Press
Service News Agency
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